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Misioneras de María
XAVERIANAS

Testimonio di gratitud

Licha Santiesteban agradece cada momento vivido con las Misioneras de María - Xaverianas durante estos 50 años de bendiciones

Este año, la comunidad misionera en México celebra medio siglo de entrega y servicio dedicado al pueblo mexicano. Desde mi hogar en el Estado de Chihuahua hasta los confines de Guadalajara, mi camino con la congregación ha sido una jornada de aprendizaje, crecimiento y un amor profundo por la misión.

Mi formación en Guadalajara fue mucho más que un periodo de aprendizaje: fue un tiempo de desafíos superados con la guía amorosa de formadoras como Laura Corti y Virginia Isingrini, y tantas xaverianas que me enriquecierón con su presencia en mi vida. 

Durante tres años y medio en la comunidad de Atemajac del Valle, cada día en la cocina, en la lavandería y en la gestión del hogar fue una oportunidad para aprender no solo las tareas diarias, sino también el verdadero significado de la entrega y la dedicación a la misión que abrazaba mi corazón.

Pero no fueron solo las tareas domésticas las que marcaron mi formación. El verdadero regalo fue el apostolado con más de cien adolescentes, quienes con su energía contagiosa y su búsqueda sincera de la fe, me enseñaron cómo ser verdaderamente misionera: estar presente, escuchar con el corazón y compartir el amor de Dios con los demás de manera auténtica y alegre.

Además del servicio en la casa, la familia Xaveriana también me brindó la oportunidad de estudiar teología, enriqueciendo mi comprensión y mi compromiso con la fe que profesaba.

Después de tres años y medio de mi primera profesión, llegó el momento de cruzar fronteras y llevar mi vocación más allá de México. Brasil y luego Italia se convirtieron en hogares lejanos donde durante veinte años viví y serví en comunidades diversas, llevando el mensaje de amor y esperanza a quienes más lo necesitaban. Cada experiencia en el extranjero no solo fortaleció mi fe, sino que también profundizó mi compromiso con la misión que Dios me había encomendado.

Hoy, después de dos décadas fuera de mi tierra natal, he regresado a Guadalajara, donde continúo mi servicio apostólico en la animación misionera y vocacional. Cada día, mi corazón rebosa de gratitud hacia todas las personas que han sido parte de mi camino: las hermanas que me formaron con paciencia y amor, las comunidades que me acogieron con generosidad y los corazones nobles que me apoyaron y alentaron en cada etapa de mi viaje misionero.

En este jubileo de 50 años de presencia misionera en México, mi corazón se llena de emoción al recordar los momentos de alegría, sacrificio y profundo amor compartidos con mi familia misionera. Gracias por enseñarme a entregar mi vida con alegría y pasión al Señor y a los más necesitados. Que continuemos trabajando juntas, sembrando semillas de amor y esperanza en nuestra querida tierra mexicana y más allá.

"La belleza de recordar reside en el poder de revivir los momentos que han marcado nuestro corazón para siempre."

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¡Que viva la misión y que viva el amor de Dios!

Felicitas J. Santiesteban mmx

Misionera de María Xaveriana mexicana. Obtuvo la Licenciatura en Ciencias de la Educación y la Especialización en Pastoral Juvenil y Catequesis en la Universidad Pontificia Salesiana de Roma. Estuvo durante 10 años en Brasil. Actualmente desarrolla su trabajo en la oficina de comunicación de la Congregación en México. Además, está cursando la Licenciatura en Mercadotecnia y se desempeña como asesora de comunidades.