1. La alabanza de Jesús al Padre porque derrama sus bendiciones
Jesús da gracias al Padre porque se revela a los pequeños y sencillos, mientras que quienes se consideran sabios e inteligentes no logran comprender la sabiduría de Dios. El Padre de Jesús es el Señor de toda la creación, pero su señorío no es reconocido por quienes se creen aún más sabios. Ellos representan la élite cultural y religiosa de su tiempo. No son capaces de discernir que, a través de las acciones de Jesús, se está realizando el proyecto de Dios. En efecto, los escribas y fariseos, cegados por los intereses ligados a su prestigio y a su posición, despreciaban sistemáticamente a las clases más pobres, que sufrían las consecuencias de esa actitud.
Pero, ¿acaso Dios se revela a unos y se esconde de otros? En realidad, Dios no se oculta de nadie; se manifiesta plenamente por medio de su Hijo. Son algunas personas las que pierden la oportunidad de reconocer en Jesús al Enviado del Padre. Jesús se muestra amigo de los pecadores y, precisamente por ello, es considerado uno de ellos: «De un pecador no puede salir nada bueno». Con esta manera de pensar, las autoridades religiosas rechazan la revelación de Dios y se excluyen ellas mismas de la salvación. Los pobres y los marginados, en cambio, acogen a Jesús, lo siguen, abrazan el proyecto de Dios y encuentran en sus vidas un nuevo sentido y una esperanza auténtica. Son ellos quienes se abren a las bendiciones del Padre.
2. Jesús recibe toda autoridad del Padre
Esta parte del Evangelio recuerda mucho el lenguaje del evangelista Juan, donde Jesús habla de la profunda comunión que vive con el Padre: «Todo me ha sido entregado por mi Padre».
Jesús es el canal por el cual el Padre se hace presente, y sus obras lo confirman. Él enseña con la autoridad recibida del Padre y, de ese modo, desenmascara las imágenes deformadas de Dios transmitidas, sobre todo, por quienes tenían la misión de guiar al pueblo, como los escribas y los fariseos.
El Padre se revela por medio del Hijo y, al mismo tiempo, el Hijo revela al Padre con lo que dice y con lo que hace. Esta revelación permanece abierta para todos: para los pobres y también para las autoridades. Dios se manifiesta progresivamente, no todo de una sola vez, sino a través de cada momento y de cada acontecimiento de la vida. También los sucesos del mundo pueden convertirse en un lugar donde Dios se revela. Algunos ven; otros no ven, o no quieren ver, porque prefieren permanecer en sus seguridades, ya sea porque obtienen algún beneficio de ellas o simplemente porque les resulta más cómodo.
3. Jesús se dirige a los que están cansados y agobiados
Jesús invita a quienes están cansados y agobiados a depositar en Él el peso que llevan sobre sus hombros. Se dirige especialmente a quienes sufren injustamente, porque otros les han impuesto una carga insoportable. Ese pesado yugo era la Ley, que el pueblo, en su mayoría analfabeto, no conocía y que debía aprender en sus 613 preceptos para alcanzar, según las enseñanzas de aquel tiempo, la salvación. Así, la Ley, en lugar de ser fuente de vida, se había convertido en un peso aplastante.
Con Jesús todo cambia. Ya no se trata de vivir una ley hecha de normas minuciosas, sino de acoger una ley nueva, escrita en el corazón: la ley del amor y de la misericordia. El pueblo ya no será llamado «maldito» por ser incapaz de recordar todas aquellas prescripciones. Jesús, por el contrario, abre una puerta nueva, ofreciendo a todos el amor del Padre.
Jesús hace accesible el Reino a todos e invita a cada persona a vivir la justicia y la misericordia que vienen de Dios. Las exigencias del Reino están dirigidas a quienes desean seguirlo, porque el Reino toma forma cada vez que las enseñanzas de Jesús se hacen realidad en la vida cotidiana, a través de nuestra pequeña, pero valiosa, respuesta y colaboración.
Concluyo con las palabras del papa Francisco:
No sirve una mirada ideológica que termina utilizando a los pobres al servicio de otros intereses políticos o personales. Las ideologías siempre terminan mal... tienen algo enfermizo en su relación con el pueblo, porque, en lugar de escucharlo y valorarlo, piensan en su lugar y no le permiten pensar con su propia libertad.
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Gerardo Custodio, sx
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04 Julio 2026
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