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Misioneras de María
XAVERIANAS

Podcast

Valentía y Confianza


En el Evangelio de este domingo encontramos tres veces la expresión: «No tengan miedo», dirigida a sus discípulos, es decir, a todos aquellos que lo siguen y escuchan. Al mismo tiempo, cada una de estas exhortaciones va acompañada de una palabra de consuelo, confianza y amor por parte de Jesús. Es como un continuo binomio: tinieblas y luz, vida y muerte.

Jesús invita a sus discípulos a no tener miedo ante las adversidades de la vida, a ser fuertes frente a los desafíos, los malos entendidos y las envidias que encontrarán al predicar el Evangelio. Ser coherentes con el Evangelio puede conllevar rechazo, incluso por parte de la propia familia o de los amigos, como lo experimenta el profeta Jeremías en la primera lectura.

El primer «No tengan miedo» nos pone en alerta sobre la necesidad de proclamar el Evangelio con toda claridad. El discípulo y todo bautizado están llamados a ser coherentes con el mensaje de Jesús hasta sus últimas consecuencias. El Señor nos habla al oído para que nosotros anunciemos su Palabra en medio de las multitudes.

El segundo «No tengan miedo» se refiere a las consecuencias que con frecuencia acompañan el anuncio del Evangelio. La coherencia de vida del bautizado puede provocar incomprensión, rechazo o persecución por parte del entorno, de la familia o de la sociedad. Lo vemos nuevamente en la primera lectura, cuando Jeremías escucha decir a sus enemigos: «Si tropieza y cae, lo venceremos y podremos vengarnos de él».

El tercer «No tengan miedo» es la respuesta amorosa del Padre hacia nosotros, sus hijos. No nos dejará solos. Aunque frente a las dificultades podamos sentirnos abandonados, Él nos recuerda: «Ustedes valen mucho más que muchos gorriones». El Señor es fiel, no nos defrauda, nos acompaña y nos pide confianza. Este domingo nos invita a vivir con valentía, coherencia de vida y fidelidad al Evangelio.

Quisiera hacer también una aplicación de este mensaje a la celebración del Día del Padre, que este fin de semana se recuerda en México. La figura paterna nos acompaña desde antes de nuestro nacimiento y, para muchos de nosotros, ha sido una escuela de valentía, fortaleza y fidelidad. Hemos visto a nuestros padres trabajar arduamente para sacar adelante a sus familias, no solo en el aspecto económico, sino también transmitiendo valores, respeto y principios que ayudan a formar hombres y mujeres de bien para la sociedad.

Hoy agradecemos a nuestros papás, vivos o difuntos, por todo el bien que han sembrado en nuestras vidas. Y pedimos especialmente por aquellos padres que han encontrado mayores dificultades para sacar adelante a sus familias, para que no se sientan solos ni abatidos, sino que puedan recuperar la confianza en Dios y en sí mismos.

  • Guadalupe Albor
  • 20 Junio 2026
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