Skip to main content

Misioneras de María
XAVERIANAS

Podcast

Pastor y Puerta: camino de vida


En esta Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, Papa León XIV nos recuerda que en el Evangelio de Juan, Jesús se define literalmente el «pastor bello» (ὁ ποιμὴν ὁ καλός) ( Jn 10,11). La expresión hace referencia a un pastor perfecto, auténtico, ejemplar, en cuanto está dispuesto a dar la vida por sus ovejas, manifestando de ese modo el amor de Dios.

Nuestra reflexión del evangelio de hoy, se desarrolla con dos imagines, en las cuales Jesús se identifica: El pastor y la puerta.

“YO SOY EL BUEN PASTOR”

Jesús es el buen pastor y quienes quiere seguirlo y apacentar sus ovejas tendrá que parecerse con El. El evangelio afirma que los pastores (= lideres) no pueden comportarse como ladrones o salteadores del rebaño. En este sentido, el texto presenta dos causas: no son asalariados que buscan sus intereses y tampoco son dueños de las ovejas, para aprovecharse de ellas. Por lo tanto, es necesario que las ovejas tengan un buen conocimiento de sus dirigentes para discernir se son buenos o malos pastores.

Se miramos nuestra realidad constatamos que vivimos una crisis de líderes modelos. Nos hace falta dirigentes que amen y cuiden de su pueblo, como el “pastor bello” que cuida de sus ovejas, les procura lo que necesitan para la vida, no las abandona, las conoce y ellas confían en él. El evangelio es optimista y afirma que las ovejas no escuchan a los pastores que se comportan como ladrones y salteadores.

Jesús fue sensible ante la carencia de verdaderos pastores, de verdaderos líderes; se conmovió ante la muchedumbre porque “estaban como ovejas sin pastores” (Mc 6,34), dejó claro que entre los discípulos quien quisiera ser el mayor (líder) tendría que servir y no asemejarse a los jefes de las naciones (Mc10,41-44). Así como los lideres de las primeras comunidades, hoy todavía, tenemos el peligro de que, en lugar de comportarse como pastores al estilo de Jesús, muchos líderes siguen en busca de sus propios intereses.

Nuestra sociedad, la familia, la iglesia y los grupos… necesitan buenos guías, que se parezcan con Jesús, el buen pastor. Guías que tengan la responsabilidad de conocer lo que les pasa a las personas, arriesgarse por ellas, comprometerse, no aprovecharse de ellas. Y cuando nos corresponda desempeñar el papel de ovejas seamos muy listos para distinguir cuándo un dirigente es bueno y cuando solo quiere aprovecharse de la comunidad. Agradezcamos a Dios las actitudes de buen pastor que hemos percibido en nuestros padres, maestros, sacerdotes y otros líderes. ¿Qué el Señor suscite pastores y líderes según su corazón!

Reflexionemos: ¿En qué debemos poner más empeño para ser mejores guías de los demás, a ejemplo de Jesús, Buen Pastor? ¿Y en qué para ser ovejas más inteligentes?

YO SOY LA PUERTA”

Otra imagen en la cual Jesús se identifica, es la puerta: Yo soy la puerta; si uno entra por mí, estará a salvo; entrará y saldrá y encontrará pasto.” (v.9). Entrar por esta puerta es hacer la experiencia del resucitado, es tener “un conocimiento interno de Jesús”, es escuchar su voz y seguirlo. Es aprender un nuevo estilo de vida, “una manera de habitar en el mundo, de interpretarlo y construirlo”, según la voluntad del Padre. La resurrección no es solo un hecho exterior, sino interior. Jesús nos resucita cada vez que nos dejemos transformar por su presencia que nos sana del egoísmo y libera las puertas de nuestro corazón para amarlo y servirlo en cada situación que se nos presenta.

Hoy, también, somos invitados a hacer la experiencia de la resurrección en nuestra cotidianidad, para “abrir puertas” que nos ayudan a encontrar Jesús en lugares inesperados. No podemos aceptar “las puertas que se cierran” y nos impiden de ver la realidad que nos interpela. ¿Qué realidad? De tantos campesinos explotados y desplazados de sus tierras; de los migrantes sin trabajo y sin esperanza de un futuro con dignidad; de madres buscadoras que cargan heridas profundas, desespero y humillaciones; de jóvenes sin verdaderos pastores, que los alimentan de mentiras y falsas promesas. Entremos por la puerta que nos lleva a la vida verdadera, a la libertad y al amor. Lugar de fraternidad, solidaridad y esperanza. Lugar en donde brota el Reino y la vida en plenitud.

Elevemos al Señor nuestra suplica por las manos de nuestra Madre Santísima, con las palabras de Papa León XIV: “Que la Virgen María, modelo de acogida interior del don divino y maestra de la escucha orante, los acompañe siempre en este camino”.

  • Neusarina Caravelas Furtado
  • 24 Abril 2026
  • Visto 94 veces