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Misioneras de María
XAVERIANAS

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¿A quién serviremos?


El texto propuesto para este domingo es el del administrador astuto. Está situado en el conjunto de las cinco parábolas que Jesús contó, todas registradas en el Evangelio de Lucas. Las tres anteriores (la Oveja Perdida, la Moneda Perdida y la del Padre Misericordioso) enfatizan la alegría en el cielo por un pecador que se arrepiente. Fueron contadas para explicar a los fariseos y maestros de la ley por qué Jesús se asociaba con personas que ellos consideraban indignas.

Se nos invita primeramente a leer con atención el texto, más de una vez, saboreando toda la riqueza de este relato.

A continuación, situemos el contexto de la parábola de este domingo: Jesús está una vez más frente a sus adversarios. Recordemos que frecuentemente las enseñanzas de Jesús reflejaban las realidades sociales, económicas y religiosas de su tiempo.

Jesús contó esta parábola en un ambiente donde fariseos y maestros de la ley lo criticaban abiertamente por relacionarse con publicanos y pecadores. Los fariseos eran un grupo religioso riguroso que se consideraba guardián de la Ley de Moisés. Ellos despreciaban a los publicanos (cobradores de impuestos) y pecadores, creyendo que esas personas estaban moral y espiritualmente contaminadas y condenadas.

Podemos ahora resaltar del texto propuesto algunos enseñanzas:

Prudencia: Jesús observa que “los hijos de este mundo son más astutos en su generación que los hijos de la luz”. Comprendemos así que las personas centradas en bienes terrenos muchas veces muestran más inteligencia y planificación para alcanzar sus objetivos que los creyentes en relación con los propósitos espirituales y eternos.

Haciendo amigos con la riqueza injusta: Jesús exhorta: “Ganaos amigos con la riqueza injusta, para que, cuando esta os falte, os reciban en las moradas eternas”. La “riqueza injusta” se refiere a los bienes materiales, que son efímeros y muchas veces adquiridos en un sistema de corrupción. La instrucción es usar esos recursos para practicar la generosidad, la caridad y la solidaridad, ayudando a los más desfavorecidos.

Fidelidad en lo poco y en lo mucho: el Maestro enfatiza que “quien es fiel en lo mínimo, también lo es en lo mucho; y quien es injusto en lo mínimo, también lo es en lo mucho”. Resalta la importancia de la integridad y la responsabilidad en la administración de todos los recursos, ya sean materiales o espirituales. Si alguien no es confiable con las riquezas terrenas, consideradas “injustas” o “ajenas” (en el sentido de que no son eternamente nuestras), ¿cómo le serán confiadas las “verdaderas riquezas”, que son las espirituales y eternas?

Imposibilidad de servir a dos señores: La enseñanza concluye con una declaración clara: “Ningún siervo puede servir a dos señores; porque, o aborrecerá a uno y amará al otro, o se apegará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y a Mamón”. “Mamón” es una palabra aramea que personifica la riqueza o el dinero. Jesús afirma que la lealtad a Dios es incompatible con la devoción al dinero y a las riquezas de este mundo, exigiendo una elección fundamental sobre qué será el centro de la vida de una persona.

Al finalizar nuestra reflexión, subrayamos que el texto de Lucas 16,1-13 exhorta a los discípulos a usar la inteligencia y la prudencia en el manejo de los bienes materiales, no para el beneficio egoísta, sino para propósitos con valor eterno, priorizando siempre la fidelidad a Dios por encima de cualquier riqueza terrena.

Que María, la primera discípula fiel, sea nuestra compañera de camino en este itinerario de escuchar y poner en práctica la Palabra Encarnada, a fin de florecer con abundancia en los valores del Reino.

  • Beth Espinhara
  • 21 Septiembre 2025
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