El Evangelio del domingo 6 de julio de 2025, según Lucas 10:1-12.17-20, nos presenta a Jesús enviando a sus discípulos en misión. Nos invita a reflexionar sobre la importancia de la confianza en Dios, la sencillez en el anuncio del Reino y la alegría por la salvación que se manifiesta en la victoria sobre el mal.
Advirtamos que no se trata de la misión de los Doce, sino de otros muchos (72). Lo que se describe en Lc 10,1 es poner de manifiesto que toda la comunidad, todos los cristianos deben ser evangelizadores. No puede ser de otra manera, debemos insistir mucho en ese aspecto del texto de hoy. El evangelio nos libera, nos salva personalmente; por eso nos obligamos a anunciarlo a nuestros hermanos, como clave de solidaridad. Los discípulos de Jesús no solamente están llamados a seguirle a Él, sino a ser anunciadores del mensaje a otros. Cuando se anuncia el evangelio liberador del Señor siempre se percibe un cierto éxito, porque son muchos los hombres y mujeres que quieren ser liberados de sus angustias y de sus soledades. ¡Debemos confiar en la fuerza del evangelio!
Reflexión:
1. Confianza en Dios:
Jesús envía a sus discípulos como corderos en medio de lobos, sin llevar provisiones ni dinero. Esta imagen nos recuerda que la misión cristiana no se basa en la seguridad material, sino en la confianza en la providencia divina y la fuerza del Espíritu Santo. Dejar las preocupaciones mundanas y confiar plenamente en Dios nos permite ser más eficaces en nuestro testimonio.
2. Sencillez en el anuncio:
El mensaje de Jesús es de paz y conversión. Los discípulos deben entrar en las casas, saludar con la paz y anunciar la cercanía del Reino de Dios. Esta sencillez en la predicación es clave para conectar con las personas y abrir sus corazones a la gracia. No se trata de grandes discursos o estrategias complejas, sino de la autenticidad y la humildad.
3. Alegría por la salvación:
Resaltemos un matiz, sobre cualquier otro, en este envío de discípulos desconocidos: volvieron llenos de alegría (v. 20), “porque se le sometían los demonios”. Esta expresión quiere decir sencillamente que el mal del mundo se vence con la bondad radical del evangelio.
Jesús advierte a sus discípulos que, aunque experimenten el poder de Dios sobre el mal (expulsión de demonios), no deben gloriarse de ello, sino alegrarse porque sus nombres están escritos en el cielo. La verdadera alegría del cristiano no radica en los éxitos personales, sino en la certeza de la salvación eterna y en la pertenencia al pueblo de Dios.
En resumen, el Evangelio del domingo 6 de julio nos anima a:
Confiar en Dios en la misión, Predicar con sencillez y humildad, Experimentar la alegría profunda de la salvación.
Este mensaje es relevante para todos los cristianos, recordándonos que la vida de fe es una aventura en la que Dios nos acompaña y nos capacita para ser testigos de su amor en el mundo.
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Licha Santiesteban
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04 Julio 2025
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