Proverbios 8, 22-31 y Juan 16, 12-15
En un mundo que exalta la inteligencia, la información rápida y las opiniones contundentes, la Palabra de Dios nos invita este domingo a mirar más profundo: ¿sabemos distinguir la verdadera sabiduría? ¿Esa que no se improvisa, ni se aprende en un curso, ni se reduce a fórmulas fáciles?
La primera lectura nos habla de la Sabiduría como una presencia antigua, íntima de Dios, que jugaba a su lado en la creación, y que se deleitaba especialmente en los hijos de los hombres. Es decir, en nosotros. Esta Sabiduría no es fría ni técnica: es tierna, creativa, alegre, profundamente relacional.
Y el Evangelio nos revela el rostro de esa Sabiduría encarnada en Jesús, que promete a sus discípulos la llegada del Espíritu de la Verdad, que no viene a imponer, sino a guiar. Este Espíritu, que es don, que es presencia, que es maestro paciente, nos conduce hacia la verdad plena… pero solo si tenemos un corazón dispuesto a escuchar.
Hoy, más que nunca, necesitamos esta Sabiduría. Porque como sociedad sabemos mucho, producimos sin parar, acumulamos datos y avances, pero hemos perdido el arte de vivir con sentido, de actuar con compasión, de discernir con justicia. La Sabiduría no se improvisa: se acoge. Y para acogerla, hace falta humildad, oración y escucha.
Nos cuesta aceptar que no lo entendemos todo, que no lo controlamos todo, como dice Jesús: “muchas cosas me quedan por deciros…”. Pero el Espíritu no nos abandona. Él sigue hablándonos en medio de la historia, susurrando claridad donde hay confusión, verdad donde hay manipulación, luz en medio de nuestras decisiones difíciles.
Pensamiento y homenaje por el Día del Padre
Hoy, en el Día del Padre, damos gracias por todos esos hombres que han comprendido que ser padre no es solo tener hijos, sino acompañarlos con sabiduría.
Padres que se dejan guiar por Dios, que no buscan imponer, sino formar; que no lo saben todo, pero escuchan con el corazón; que trabajan, luchan y aman en silencio, con la esperanza de dejar en sus hijos algo más que sustento: dejarles valores, fe, dignidad, presencia.
A esos padres que oran, que preguntan, que no tienen miedo de decir “no sé, pero busquemos a Dios juntos”… les decimos: ustedes están construyendo el mundo con sabiduría verdadera. Que el Espíritu de la Verdad los siga fortaleciendo en su misión.
“Ser padre según el corazón de Dios es dejarse guiar más que guiar.
“La paternidad, como la sabiduría, es un don que se cultiva en lo secreto”
Para reflexionar:
¿Y tú, en quién te estás convirtiendo: en alguien que enseña desde el saber, o que acompaña desde el amor?
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Licha Santiesteban
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14 Junio 2025
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