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Misioneras de María
XAVERIANAS

Podcast

Amigo de Dios, amado por Dios


En la introducción del Evangelio de Lucas, queda clara la intención del autor: relatar de manera ordenada la historia y los eventos relacionados con Jesús, basándose en los testimonios de testigos oculares. El nombre "Teófilo" significa "amigo de Dios" o "amado por Dios".

Lucas relata que Jesús, tras regresar a Galilea, enseñaba en las sinagogas y se ganaba la fama debido a ello. Al entrar en la sinagoga de Nazaret, Jesús lee un pasaje del profeta Isaías que habla sobre la unción del Espíritu para anunciar la Buena Nueva, liberar a los cautivos y devolver la vista a los ciegos. Y afirma que esa Escritura se cumple ese mismo día.

La segunda parte del texto narra un momento crucial en la vida de Jesús: el inicio de su misión. Todo ocurre a su regreso a Nazaret. Entra en la sinagoga y lee un pasaje del profeta Isaías. Este texto nos resulta muy conocido. Es significativa la intención de Lucas, para quien el Espíritu Santo es el verdadero protagonista de esta misión de Jesús. Es el Espíritu quien lo impulsa a realizar esta obra, y será esa misma fuerza la que lo guiará a lo largo de su vida y en su entrega total al Proyecto del Padre.

Jesús proclama que ha venido para anunciar la Buena Nueva, dirigida especialmente a los pobres. Precisamente aquí, Jesús experimentará que su misión no será fácil, enfrentándose a rechazos y agresiones.

Sin embargo, lo que mueve a Jesús es la certeza de haber sido enviado por el Padre para anunciar el mensaje a los más pobres y sufrientes. Él mismo es el "amigo de Dios", el "amado por Dios". En él se cumple esta profecía de Isaías.

¿Qué aprendemos de estos dos textos? Nosotros también somos "Teófilos". Dios espera de nosotros compromiso, participación y entrega total.

Como Jesús y con Jesús, somos llamados a participar en esta misión. Sí, el rechazo será parte de este camino misionero, porque desde los tiempos de Jesús, muchos no entendieron ni entienden esta Buena Nueva.

Podríamos decirle a Jesús que, a pesar de nuestras debilidades, estamos con Él. Porque sabemos que jamás nos dejará solos en esta misión de anunciar la Buena Nueva, especialmente a los más vulnerables y empobrecidos.

Con la fuerza del Espíritu Santo, seremos capaces de llevar esta Buena Nueva. No es solo una promesa, es una certeza.

Con la fuerza del Espíritu Santo, somos capaces de realizar maravillas por el Reino.

¿Y qué consejos le habría dado María a su hijo Jesús en estas circunstancias? Tal vez le habría dicho:

"Hijo mío amado. Tú eres el esperado. En ti se cumple la gran promesa. Con el mismo Espíritu que me fue concedido para engendrarte, hoy tú eres impulsado para esta gran misión. Sé fuerte y valiente. Pues muchos esperan que esta promesa se cumpla en ti". Madre de Dios y nuestra Madre, intercede por nosotros, para que seamos capaces de responder al llamado de tu Hijo Jesús.

  • Elisabete Espinhara
  • 25 Enero 2025
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