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Misioneras de María
XAVERIANAS

Podcast

De la Cruz de Cristo a la casa de los ángeles


La reflexión de este domingo, en ocasión de la Jornada Mundial de las Misiones, se centra en el cuarto cántico del Siervo del Señor de Isaías 53, que describe el sufrimiento de un inocente en favor de los culpables. La justicia humana se ve trastocada, y nos enfrentamos a un Dios que parece irreconocible por su perdón hacia una humanidad ingrata y violenta. La confianza en Dios tambalea, pero su Palabra nos invita a ver en este sufrimiento la obra salvadora del Siervo, es decir, Jesús, quien se ofreció voluntariamente para nuestra redención.

Jesús responde a la petición de poder de los discípulos Santiago y Juan explicando que el verdadero amor consiste en el servicio y el sacrificio. Así como el Hijo de Dios se inclinó para lavar los pies de la humanidad y ofrecer su vida, los discípulos también están llamados a seguir su ejemplo de humildad y servicio.

Solo la misericordia de Dios, obrada a través del sacrificio de Cristo y la guía del Espíritu Santo, puede llevarnos hacia la verdadera justicia y caridad. San Pablo nos exhorta a confiar en el trono de la gracia para recibir misericordia, no por mérito nuestro, sino por el don del Hijo.

El ejemplo de un recién nacido abandonado en Tailandia, acogido con amor por una comunidad de madres, ilustra concretamente este misterio de amor divino, en el que el amor compartido no se agota, sino que crece. Este es el amor que Dios nos invita a vivir.

En Tailandia, las hermanas reciben una llamada del Hospital de Niños de Bangkok, pidiendo su ayuda para un recién nacido con síndrome de Down, abandonado debido a los problemas de drogadicción de sus padres. Las instituciones públicas no tienen lugar, por lo que piden a las hermanas que lo acojan en la Casa de los Ángeles, donde se reciben a madres con hijos discapacitados. Tras discutir la situación, las madres presentes, con diferentes experiencias de fe y de cuidado de sus propios hijos discapacitados, se ofrecen para acogerlo.

El 7 de octubre, fiesta de la Virgen del Rosario, el bebé, llamado "Nong Thewa" (Angelito), es llevado a la Casa de los Ángeles, donde recibe amor incondicional de las madres y las hermanas. Este amor, dado espontáneamente y con alegría, libera al pequeño del peso del abandono y muestra cómo el amor, cuanto más se comparte, más crece, acogiendo incluso a hijos que no son biológicos, pero que Dios Padre confía a través de otros caminos. Este gesto de amor concreto refleja la misión divina y da vida al mensaje de la fiesta de los Ángeles Custodios.

  • Angela Bertelli
  • 18 Octubre 2024
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