Siguiendo el tema de la primera lectura, el texto del Evangelio de Marcos nos advierte sobre los peligros de una interpretación rigorista del reposo sabático. Jesús nos invita a recuperar el verdadero significado del sagrado descanso, que es servicio y amor por los más necesitados, es día de oración y
agradecimiento. El día del Señor no es un simple precepto, sino un tiempo propicio para acercarnos a Dios y a nuestros hermanos.
El texto del Evangelio se compone de dos episodios. El primero de ellos nos da ejemplos para entender cómo vivir el día del Señor, hablando de los discípulos que recogían espigas en sábado. La segunda escena muestra otro enfrentamiento con los rigoristas fariseos, ante la curación que Jesús
realiza en la sinagoga un día de sábado. Con este signo, Jesús nos enseña sobre la correcta interpretación de la institución del sábado judío: el sábado fue hecho para el ser humano, es decir, para el servicio del bien, para promover la vida en libertad y justicia.
Desde el punto de vista de los fariseos, los discípulos estaban quebrantando la ley del sábado. Los fariseos consideraban que hasta agarrar granos de trigo para saciar el hambre era como un trabajo, por lo que también eso estaba prohibido; los fariseos acusaban a los discípulos de desobedecer el
precepto y pecar. Esta posición unilateral de los fariseos se deriva de una interpretación errónea de la Ley Mosaica. Jesús vincula la observancia del día de reposo, poniéndolo al servicio de la vida.
La ley permitía calmar el hambre cortando espigas al pasar por un sembradío, excepto en día sábado (Éx 34,21; Dt 23,26). Los discípulos van aprendiendo de Jesús la libertad frente a la ley y son ahora acusados de violarla. Jesús, al mejor estilo de los letrados, responde a los fariseos acudiendo a la Escritura (1Sm 21,1-7), para discernir cuándo una ley es liberadora u opresora. El criterio es el ser humano. Ninguna ley, palabra o acción que oprima, margine o excluya al ser humano puede tener el respaldo de Dios.
Respecto a la controversia en torno a la autoridad de Jesús para perdonar pecados y realizar curaciones en sábado, es evidente, en ambos ejemplos, que el criterio para observar este precepto es la práctica del bien, satisfaciendo las necesidades humanas básicas -en este evangelio, saciar el hambre y curar
el dolor físico como resultado de una enfermedad. Es importante señalar que Jesús no disminuye ni elimina la importancia del sábado como día consagrado al Señor, sino que reorienta su significado y propósito. Enseña a sus discípulos a posicionarse libremente ante las diferentes interpretaciones que
recibió la Ley Mosaica en la historia del pueblo elegido.
En la segunda parte de evangelio habla del hombre de la mano paralizada y con este hecho, Marcos cierra el ciclo de controversias donde Jesús revalida a sus adversarios que los excluidos por una falsa interpretación de la ley son invitados a colocarse en el centro. Jesús podría haber esperado al día siguiente para efectuar la sanación y así evitarse problemas; sin embargo, la opción por la vida y por los pobres es inaplazable, no hay que esperar al mañana y hay que asumirla aun con el riesgo de perder la propia vida.
Jesús está prácticamente el inicio de su actividad profética y el poder político (herodianos) y el poder religioso (fariseos) se unen para optar y planear ya la muerte de Jesús. La dureza de corazón y el silencio cómplice hacen que los poderosos quieran aplicar “su” interpretación de la ley de acuerdo a
“sus” intereses, cuando más les conviene.
Jesús ve el bien integral de la persona y va a defender que el bien de la persona y el bien común no pueden estar sometidos a otras alternativas de poder. ¿Qué es lo que está permitido hacer en sábado, el bien o el mal? ¿Se le puede salvar la vida a una persona en sábado o hay que dejarlo morir?
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Gerardo Custodio
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01 Junio 2024
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