A menudo se habla de la necesidad de imitar a Cristo en nuestra vida. Sin embargo, cuando pensamos en imitar las palabras y acciones de Jesús, el pasaje de hoy no es el primero que nos viene a la mente.
Jesús en el Evangelio de hoy perturba la imagen suave y apacible que muchos tienen de Él. Jesús se presenta hoy más bien como un revolucionario y un subversivo que con fuerza y "violencia" derriba mesas y expulsa a las personas con un látigo de un templo.
Este pasaje me hace pensar en cuando era pequeño y asistía al catecismo. Recuerdo que una de mis catequistas comentó este episodio diciendo: "¡Aquí, esta vez, chicos, Jesús se equivocó!"
De niño me quedé perplejo ante este comentario. ¿Cómo puede Jesús, que es Dios, equivocarse? ¿En qué sentido se equivocó? Creciendo, estas preguntas se quedaron dentro de mí y hoy creo que no fue Jesús quien se equivocó, sino que fue mi catequista quien, al no poder aceptar una imagen diferente de Él a la que tenía, prefería creer que Jesús, al menos en esa ocasión, habría hecho mejor en comportarse de manera diferente.
Jesús siempre nos sorprende y con este gesto quiere darnos una enseñanza fundamental: "la fe es algo serio". Serio, no en el sentido de "serio" o "triste". Más bien como algo que hay que tomar en serio y hacer que se convierta en algo que transforme nuestra vida en su totalidad.
Los judíos de la época de Jesús habían convertido el culto en una fuente de lucro y reducido la ley a la observancia de preceptos sin contenido. Al expulsar a los mercaderes del templo y derribar las mesas de los cambistas, Jesús nos muestra que el verdadero culto a Dios no tiene nada que ver ni con la rigidez ni con la ganancia.
La fe cristiana no es cuestión de "comida o bebida", dice San Pablo. No es lo que nos permite obtener una ganancia económica, social, de "estatus" o de cualquier otro tipo. Y la fe cristiana tampoco es la observancia rígida y ciega de leyes sin sentido. La fe cristiana es relación. Relación con Cristo primero, aceptado tal como es, incluso cuando derriba mesas en un templo. La fe es una relación que nos abre a aceptar a los demás tal como son. Porque Dios primero nos ama tal como somos.
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Pietro Rossini
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29 Febrero 2024
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