El pasaje parece estar compuesto por dos episodios similares: dos apariciones de Jesús resucitado entre los suyos, la tarde del primer día de la semana en la que María lo había encontrado resucitado y el primer día de la semana siguiente: para nosotros, dos domingos. En ambos eventos, se trata de discípulos reunidos a puerta cerrada, pero en el segundo está Tomás. Quizás más valiente que los demás, él se aventuró desde el principio a salir.
En las dos veces, Jesús comunica el regalo de su paz, esa promesa que el mundo no puede dar (14,27). Ambas veces, Jesús aparece con las manos (las muñecas) y el pecho heridos. A los primeros discípulos parece bastarles ver para creer, pero también a Tomás, porque el texto no dice que haya tocado las heridas. Jesús le dice: "¿Porque me has visto, has creído?". La cuestión, por lo tanto, se centra en donde el ver nos lleva a creer. Una visión que suscita alegría en los discípulos en el primer encuentro y confusión y adoración en Tomás en el segundo.
Tomás representa bien al discípulo y la discípula que vendrán, que podrían preguntar y esperar un contacto directo con el Resucitado: quien en cambio les indica el camino de la comunidad creyente y testificante, para acceder a una fe que los haga "bienaventurados".
Si el segundo encuentro se centra en la fe, el primero muestra los frutos del éxodo pascual de Jesús: un soplo que, incluso en la elección de la palabra, evoca lo que el Señor Dios transmitió al primer humano para hacerlo vivir (Gn 2,7). Se trata de una nueva creación, ya evocada en Juan por muchos elementos: el jardín donde aparece Jesús, la presencia de una mujer (María de Magdala, expresión de una humanidad liberada del mal), el pecho rasgado y el sangrado de agua y sangre del cual ella renace, el primer día de la semana evocando una nueva semana en relación a la del comienzo...
A través de Jesús resucitado, el Padre sopla en nosotros un Espíritu nuevo, una vida nueva y eterna. ¡En Jesús resucitado, gracias a su Espíritu, el Padre nos genera a una nueva vida! No es por nada que se evoca el perdón de los pecados. El Espíritu viene a sanar a una humanidad enferma, a resucitar vidas perdidas.
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Teresina Caffi
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15 Abril 2023
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