
Distintos carismas, una sola misión

Celebramos 100 años del DOMUND
Hay encuentros que terminan cuando se cierra una puerta y otros que continúan resonando en el corazón. Así vivimos el pasado 26 de septiembre en el CEFAM nuestra Jornada Misionera para celebrar los 100 años del Domingo Mundial de las Misiones (DOMUND).
Fue una verdadera fiesta de comunión. Nos encontramos miembros y laicos vinculados a diferentes congregaciones e Institutos Misioneros: Combonianas, Rogacionistas, Misioneras de María Xaverianas, Carmelitas del Sagrado Corazón, Misioneros de Guadalupe, Catequistas de Jesús Crucificado y Misioneras de Jesús Crucificado, entre otros. Nos acompañó también el Secretario Nacional de la Obra de la Propagación de la Fe y contamos con la alegre presencia del coro Familias Cristianas.
Distintos carismas, distintas historias, pero una misma pasión: la misión de Cristo.
Para que esta invitación pudiera llegar más lejos y alcanzar a muchas más personas, fue fundamental también el apoyo de Ana Continental, que colaboró generosamente en la difusión y publicidad del encuentro. Porque también comunicar la misión es hacer misión, abriendo caminos para que otros puedan encontrarse, participar y sentirse llamados.
Uno de los momentos más significativos fue nuestra Biblioteca Viviente. Los libros esta vez no estaban en los estantes: tenían rostro, voz, memoria y corazón.
A través de ocho testimonios viajamos por diferentes rincones del mundo. La Hna. Esther Martínez, MCJC, nos acercó a Chad; Leticia Ordóñez, laica misionera comboniana, a Perú y Guatemala; la Hna. Laura Orta, MCJC, a Guinea Ecuatorial; el P. Eduardo Lupercio, scalabriniano, a Indonesia; Karina Arellano, misionera laica MG, a Kenia; el P. José Luis Vega, M.X., a Sierra Leona; la Hna. Socorro Montes, Carmelita del Sagrado Corazón, a Perú y Ecuador; y la Hna. Licha Santiesteban, MMX, compartió su experiencia misionera en Brasil.
Por unos momentos, África, Asia y América Latina dejaron de parecernos lugares lejanos. En cada historia descubrimos que la misión tiene nombres y rostros concretos, y que el misionero no solamente lleva el Evangelio: también se deja encontrar, transformar y evangelizar por los pueblos a los que es enviado.
La fraternidad continuó de la manera más sencilla: compartiendo nuestros alimentos bajo la sombra de un árbol. Allí, entre conversaciones, risas y encuentros, experimentamos que sentarse a la misma mesa también es hacer misión.
Y llegó la música. Nuestra cantautora Cristy Villaseñor nos regaló mucho más que un concierto. Con sus canciones nos condujo a experimentar al Dios de dioses presente en nuestra propia vida. La música se hizo oración, memoria agradecida y encuentro con ese Dios que un día nos llamó y continúa enviándonos.
Pero la jornada no podía terminar simplemente con una despedida.
Concluimos con una hermosa celebración de envío.
Después de escuchar, compartir, cantar y encontrarnos, volvimos a nuestras comunidades, familias, parroquias y servicios con algo nuevo por dentro: nuestro celo misionero renovado.
Celebrar 100 años del DOMUND no fue solamente recordar una hermosa historia. Fue volver a escuchar una llamada que continúa viva hoy: la misión de Cristo es tarea de todos los bautizados y nadie puede realizarla solo.
Aquel día volvimos a comprender que necesitamos encontrarnos, escucharnos, compartir nuestros carismas y caminar juntos.
Porque somos muchos rostros, muchas historias y muchos caminos, pero una sola misión: anunciar con nuestra vida que el amor de Dios no conoce fronteras.
¡Qué bello es caminar y hacer misión juntos!
