Skip to main content

Misioneras de María
XAVERIANAS

Podcast

Ganar al hermano, a la hermana


La Palabra de Dios muchas veces rompe nuestra lógica. Humanamente pensamos que, cuando alguien nos ha hecho daño, es esa persona quien debería acercarse, reconocer su error y pedir perdón. Sin embargo, Jesús sorprende:

«Si tu hermano comete una falta contra ti, ve… Si te escucha, habrás ganado a tu hermano».

Jesús pide a quien ha recibido la ofensa que tenga el valor de dar el primer paso. No porque lo sucedido no importe ni porque haya que justificar a quien hizo daño, sino porque existe algo que vale todavía más: la fraternidad.

Por eso Jesús utiliza una palabra muy significativa: “ganar” al hermano. Como si nos dijera que recuperar una relación, volver a mirarnos a los ojos y abrir una posibilidad de reconciliación es una verdadera ganancia.

Pero toda ganancia requiere una inversión. En este caso significa invertir humildad, paciencia, diálogo y, muchas veces, el valor de superar nuestro orgullo. A veces será necesario también pedir ayuda a otros para reconstruir lo que se ha roto.

La clave está en descubrir que el hermano vale más que la ofensa que me ha hecho. Esto no significa negar la herida ni permitir injusticias; significa no dejar que la herida tenga la última palabra.

Jesús añade: «Donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos». Él está presente allí donde, a pesar de las diferencias y los conflictos, seguimos buscando caminos de encuentro y de unidad.

Incluso cuando el otro no quiere escuchar, nuestra misión no termina. Jesús nos invita a seguir mirándolo como alguien amado por Dios. La puerta del corazón no tiene por qué convertirse en una puerta de odio.

Hoy podemos preguntarnos:

¿Hay algún hermano o hermana que necesito volver a “ganar”?

¿Hay una relación en la que quizá Dios me está pidiendo el valor de dar el primer paso?

Oración

Señor, enséñame el arte de vivir con los demás.

Dame el valor de dialogar con quien me ha herido

y la humildad necesaria para dar el primer paso.

Cuando quiera cerrar mi corazón,

recuérdame que la fraternidad es un tesoro

y que vale la pena trabajar por la reconciliación.

Hazme instrumento de unidad

y ayúdame a reconocer que mi hermano, mi hermana,

vale más que la herida que llevo dentro.

Amén.

  • Eudoxie Mnongo
  • 05 Septiembre 2026
  • Visto 53 veces