Skip to main content

Misioneras de María
XAVERIANAS

Podcast

Un Amor que transforma


Tengamos presente que todavía estamos en “el discurso de despedida” de la última cena. Jesús ayuda a los discípulos a comprender el verdadero sentido de “ir al Padre”, y les consuela en ese momento de separación. Tratase de una salida de sí mismo para adherir a la voluntad del Padre. Así que, también los discípulos son invitados a vivir su Pascua como Jesús. Entretanto, este nuevo éxodo no es de tipo territorial, sino de naturaleza espiritual y, se concretiza en una actitud de obediencia: “Si me amáis, obedeceréis mis mandamientos” (v.15).

QUIEN AMA OBEDECE

El Evangelio nos invita a reflexionar sobre nuestra manera de amar a Jesús, ya que el amor no es un sentimiento, sino una vida coherente y fiel a su Palabra. El amor es una persona, es Dios mismo, es el Espíritu Santo que une el Hijo con el Padre y que ha sido derramado en nuestros corazones, como nos afirma San Pablo (cf. Rom 5,5). Por lo tanto, es importante no olvidar el contexto de la última cena: la traición de Judas, la despedida y el anuncio de las tres negaciones de Pedro (13,1-13). Reconocemos que el amor está herido por nuestros rechazos y nuestras avaricias. Somos víctimas de nuestro egoísmo, pecamos contra Dios y contra los hermanos. Cuantas veces hacemos cálculos y ponemos medidas en nuestra “manera de amar”. Sin embargo, solo el amor en su gratuidad total, es vencedor. Solo quien ama vive de verdad. Quien no ama está en la muerte. En nuestro cotidiano no tenemos siempre motivos de alegría y a veces en las contrariedades de la vida se hace difícil encontrar razón para amar. Para que eso ocurra es necesario mirar con el corazón dirigido a Cristo, que nos repite: “si me amáis…”. Con Jesús todo es posible.

Vivir la experiencia de Pascua es redescubrir cada día que somos llamados al amor y a la comunión. Amar es experimentar la vida nueva en Cristo y dejarse sorprender y acoger por ese amor, a final, amar es dejarse transformar.

OTRO PARACLITO

Como mencionamos anteriormente, es importante comprender el significado de la palabra paráclito en el contexto de la ultima cena y de la despedida de Jesús. Su raíz de viene del verbo “pedir”, “exhortar”, “advertir”, “consolar”, y expresa la idea de hablar, animar e influir positivamente. En este sentido la palabra paráclito significa “el que es llamado en apoyo”, “el auxiliador”. Este auxilio se comprende mejor en el Evangelio de Juan cuando él se refiere a: el Espíritu enseñará todas las cosas (14,26), el dará testimonio de Jesús (15,26), el convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio (16,8). De ahí surge la pregunta: ¿Por qué Jesús habla de “otro” Paráclito?

Observamos que en los capítulos anteriores al 14, Jesús es presentado como aquel que ayuda a la gente (el paralitico, el hijo de un funcionario real, los samaritanos, la mujer adúltera, el ciego de nacimiento…). Jesús fue el primer “Auxiliador” y así, también lo presenta la primera carta de San Juan (2,1). Y ahora que Jesús debe partir, será necesario un “OTRO” que ayude y acompañe a los discípulos.

“NO LOS DEJARÉ DESAMPARADOS”

Jesús deja a los discípulos el “OTRO” auxiliador. Aquel que los ayudará a no perder la memoria del encuentro con el Resucitado, a seguir aprendiendo y a discernir entre el bien y el mal y por fin ser sus verdaderos testigos.

“No los dejaré desamparados”. Estas palabras de Jesús, resuenan como melodía en respuesta a nuestras necesidades de consuelo y fortaleza, cuando experimentamos miedos, rechazos y desalientos. Es Jesús que “sostiene nuestra esperanza y renueva la confianza cuando todo parece derrumbarse”. Jesús concluí su discurso con la misma idea del versículo 15: “El que acepta mis mandamientos y los cumple, ése me ama de verdad.” (v.21).

El verdadero amor no solo cambia momentos, cambia destinos

Una entrega total

Finalmente, no podemos olvidar que hoy, conmemoramos el día de las madres. Día de celebrar aquella que nos dio la vida y nos ama de manera extraordinaria. Mujer que por amor se entrega totalmente y se deja transformar. Desde su cuerpo, su tiempo, sus gustos. Ser madre es ser mujer de la entrega total. Mujer que cuida, ayuda a crecer y con la vida enseña el gran milagro del amor. A ellas ofrecemos nuestros sinceros agradecimientos y pedimos que Dios las bendiga. ¡Que ninguna mujer sea víctima de la violencia y de la indiferencia!

¡María, ¡Madre de misericordia, mira con ternura a todas las madres!

  • Neusarina Caravelas Furtado
  • 09 May 2026
  • Visto 100 veces