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Misioneras de María
XAVERIANAS

Podcast

La herencia de Jesús


El ser humano, en su tendencia a encerrarse en sí mismo, muchas veces busca su propio interés y beneficio. Jesús enseña otro camino. Vino a este mundo siendo plenamente humano y se entregó totalmente a los demás. Las tentaciones que vivió fueron precisamente las de pensar en sí mismo antes que en los necesitados. Los cristianos estamos llamados a ser solidarios, a formar un pueblo orientado al bien común como prioridad. Es por el Espíritu de Dios que podemos darle mayor sentido y unidad a la realización del proyecto divino en este mundo.

EVANGELIO: Jn 13, 31-35
Este texto forma parte del discurso de despedida de Jesús a los suyos. Aquí presenta su testamento antes de volver al Padre. Un testamento es como la síntesis de lo mejor de los bienes que se poseen. Jesús dice a sus discípulos que deben continuar, como comunidad, el camino para instaurar el Reino.

Al inicio de este Evangelio se repite la palabra “glorificar”. ¿Qué significa? En el Evangelio de Juan esta palabra aparece desde el principio y significa, sobre todo, “revelar”. El Hijo que se hizo carne vino a manifestar “el mundo de Dios”, aquello que está más allá. Jesús va revelando progresivamente quién es Dios al pequeño grupo que lo sigue, mediante signos y palabras. A lo largo del camino, Jesús fue fiel en todo momento a la voluntad del Padre. Esa vida unida a la del Padre fue revelando y haciendo comprensible, para quienes estaban con él, ese mundo desconocido de Dios.

Jesús representa la plenitud de la revelación del plan de Dios.
La gloria es esa revelación de lo que Dios quiere para el mundo, y el ejemplo más claro es la vida misma de Jesús como ser humano, en todos sus detalles. Desde su nacimiento hasta la cruz, todo nos dice algo, todo nos enseña algo.

En el Antiguo Testamento se pensaba que la presencia de Dios se manifestaba a través de fenómenos naturales (fuego, truenos, relámpagos, tormentas…), lo que causaba curiosidad, pero también miedo. Ahora sabemos que Dios se manifiesta en su gloria al acercarnos a Jesús, quien, como humano, nos transmite a nuestro nivel quién es Dios Padre. Jesús, el Hijo, alcanza la plenitud de su ser al abrir desde lo profundo de sí mismo la riqueza de Dios. La gloria de Dios es Jesús, plenamente humano, que comparte con sus hermanos la expresión más alta de una persona plena y feliz.

En el texto del domingo leemos: “Cuando salió Judas, dijo Jesús: ‘Ahora ha sido glorificado el Hijo del Hombre…’”. ¿Por qué se repite tantas veces la palabra “glorificar”? Porque ha llegado la Hora de la plenitud, la Hora de la verdad. Es en la cruz donde culmina el camino de fidelidad y se realiza el encuentro definitivo entre Dios y la humanidad. El mundo, gracias a la salvación que el Hijo le ofrece al vencer la muerte y todas las fuerzas del mal, puede ahora encontrarse con el Padre.

La relación Padre-Hijo se muestra en su totalidad, como en un eclipse: cada uno con su identidad, pero unidos en un único proyecto de redención: “Yo y el Padre somos uno” (Jn 10,30). La gloria de Jesús se consuma en la cruz. Luego viene la gloria del Padre, que resucita a Jesús y lo convierte en fuente de vida para todos los que creen en Él. La obra de Jesús es la obra de Dios.

Al final del Evangelio se subraya el mandamiento del amor. Jesús mostró el camino con sencillez y naturalidad, a través de gestos de servicio. Ahora le toca a la comunidad de discípulos, a quienes llama “hijitos”. Jesús se va, pero les deja un mandato: que se amen unos a otros, como Él los ha amado. Por este amor, todos reconocerán que son sus discípulos.

Este mandamiento es nuevo porque va más allá de la Ley, que no pudo revelar plenamente la voluntad de Dios. Jesús fue ejemplo de amor: les lavó los pies y les mostró en la práctica lo que significa amar. No les dice que lo amen a Él, sino que se amen mutuamente. El amor es activo, debe mostrarse en gestos concretos dentro de la comunidad, cuidándose unos a otros mediante el servicio.
La plenitud de la gloria de Jesús continúa justo cuando Judas sale para poner en marcha el proceso de la pasión.

  • Gerardo Custodio
  • 17 May 2025
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