Jesús es el pastor y modelo porque, conociendo a cada uno individualmente, con sus pros y contras, nos da la posibilidad de salir de una condición de pecado y tinieblas, para llevarnos a una vida que aporte en sentido positivo. Él sigue llamando y su proyecto sigue adelante por medio de aquellos que dan su sí y que llevan adelante el regalo de Dios: su Reino a todos los pueblos de la tierra. El camino no es fácil, pero sabemos que Jesús ha vencido las fuerzas del mal para guiarnos con su luz a ser parte activa en el bien de la humanidad.
EVANGELIO: Jn 10, 27-30
Tal vez nos hemos acostumbrado a ver a Jesús - pastor a través de imágenes románticas, que nos impiden comprender el alcance de lo que el evangelio de Juan ha querido transmitirnos. Si nos adentramos en la biblia en el significado de Pastor, para la comunidad que escuchaba, podremos entender toda la entrega que eso conlleva.
El capítulo 10 da continuación al cap. 9, donde Jesús curó a un ciego de nacimiento. Este episodio se desarrolla en el Templo, durante una fiesta del pueblo. El cap. 9 muestra quienes son los verdaderos ciegos: la institución que está al frente del país, en especial los del Templo, los líderes religiosos, ellos y toda la institución que representan, al ponerse de acuerdo con las fuerzas políticas para hacer a un lado a Jesús.
Jesús y sus discípulos también se dirigen al templo, el centro más importante de la vida judía. Jesús se presenta como verdadero pastor porque va a guiar a los suyos a los mejores “pastos”. Con esa intención, Jesús pone de manifiesto que el templo no está siendo el lugar de Dios, porque ahí se fraguan las decisiones que van contra el pueblo y lo que es mejor para ellos. Por lo tanto, en ese redil no hay pastos que alimenten sanamente. Los pastores que deberían velar por las ovejas, se han convertido en mercenarios y ladrones.
Jesús es el Goel, (en hebreo), el que redime y libera. Es el Mesías = consagrado para rescatar. El templo no es capaz de realizar esa función, porque ha sido pervertido por quienes lo guían. Jesús al traer la luz para el ciego muestra que por medio de Él se puede liberar a los que sufren el yugo del mal. Él es la puerta de acceso a la vida plena. Los que escuchan su voz, lo siguen. Habrá otros que no escuchan su voz porque no les interesa o porque no hay quien les abra los ojos, y hay los que no solo no escuchan, sino que hasta se ponen de acuerdo para impedirle el paso.
Es dentro de este contexto que se lee el Evangelio de hoy. Es un tema que ya Juan menciona en varios lugares: Jesús es el pastor y nosotros vamos atrás de él en seguimiento. Es una relación recíproca, porque las ovejas escuchan = obedecen = hacen las mismas obras que les enseña su pastor. Cuando el Ciego curado responde a Jesús: “yo creo, Señor”, significa tomar el mismo camino de su pastor. El Pastor conoce a cada oveja, llamándolas por su nombre. Eso indica afinidad, relación, conocimiento, cuidado, atención…
Los pastos abundantes se encuentran cuando la persona se abre a los bienes necesarios para la vida, son los frutos del Espíritu Santo. Él comunica una vida que dura para siempre porque supera a la muerte. Nadie podrá arrebatar a las ovejas de su pastor, porque él las defiende de los lobos, asaltantes y ladrones. Él no es un mercenario más que sólo ve sus propios intereses y que al ver el peligro salva primero su piel y abandona a las ovejas a su suerte. Jesús da la vida hasta el fin por los suyos.
El templo de piedra ha sido superado por un nuevo Templo, que es Jesús, donde el Padre revela su amor y su alianza con su nuevo pueblo. En esa comunión es donde habrá alimento suficiente para mantener una vida de plenitud.
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Gerardo Custodio sx
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10 May 2025
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