Skip to main content

Misioneras de María
XAVERIANAS

Podcast

Amor y Reino De Dios


Amor 

Se acerca hoy a Jesús un letrado que, no demuestra ninguna agresividad, sino mas bien interés por la opinión del Rabí «¿Qué mandamiento es el primero de todos?».  La pregunta tiene sentido, porque la Torá contiene 613 preceptos. Para muchos rabinos todos los mandamientos tenían la misma importancia, porque eran mandatos de Dios y había que cumplirlos solo por eso. 

 A la pregunta del letrado, conocedor y maestro de la Ley que pregunta por el primer mandamiento de todos, Jesús responde con el Shemá: "El primero es: "Escucha, Israel, amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todas tus fuerzas(Dt.6,4-5). El segundo es éste: "Amarás a tu prójimo como a tí mismo" (Lv19,18). "No hay otro mandamiento mas importante que éstos". 

Jesús con su originalidad nueva, ha situado juntos y unificados los tres amores, que no son más que uno: a Dios, a tí mismo y al prójimo. El letrado, que había preguntado con curiosidad y quizá con inquietud a Jesús porque su enseñanza le intrigaba, refrendó su doctrina, como buena y segura. Jesús, a su vez, calificó al letrado de ser cercano al Reino de Dios.

 El amor en el Antiguo testamento viene comparado especialmente por algunos de los profetas como Oseas (Os 2,21) y Jeremias (Jr 5,20) con el amor conyugal. Para ambos profetas, el amor conyugal es la mejor analogía de la relación del hombre con Dios. 

“Amor exige amor”; la entrega total exige completa donacion, dice el P. Santiago Spagnolo en una de sus cartas No. 27. Nos encontramos ante un pasaje evangelico desafiante pero profundo y con tanta esperanza. Jesus nos ensena la manera de amar a partir de su propia experiencia, como El padre me ama asi os amo yo a ustedes, permanescan en mi amor Jn. 15,9-11

Actualmente la palabra “amor” es una palabra que se ha interpretado de tantas maneras y ha perdido su originalidad. 

Hablar con propiedad de Dios-Amor-Unidad, es imposible.  Intentar llegar a Dios con nuestros conceptos es inútil. La manera de trascender el lenguaje es la vivencia. Solo una vida de humildad, caridad y fe nos puede llevar a descubrir el Amor de Dios. “Escucha, Israel, amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todas tus fuerzas” es decir con todo nuestro ser.  Solo conociendo el amor de Dios desde la experiencia profunda e intima se puede balbucear lo que es el amor de Dios porque Dios es amor en su esencia. 

Reino de Dios

Para entrar al reino de Dios, no basta la religiosidad. A Nicodemo, un fariseo, principal entre los judíos, Jesús le dijo: “Os es necesario nacer de nuevo… Porque el que no naciere de nuevo, “no puede entrar en el reino de Dios” (Juan 3:5,7)

Lamentablemente, hay personas, que frente a todo lo que ofrece el mundo, vacilan. Por un lado, conocen algo de las Escrituras y se encuentran cerca del reino, pero no dan el  paso adelante. No hay en ellos entrega ni compromiso.

Para mi la eucaristia es la fuente donde mana todo tipo de esperanza y relacion con Dios.

El mismo Dios Padre, Jeucristo, y Esprirtu Santo están realmente presente en la forma consagrada. Él baja del cielo para entrar en ese pedacito de pan, para convertirlo en su Cuerpo, su Sangre, su Alma y su Divinidad: para convertirlo en Él mismo. ¿Queremos amar a Dios con todo el corazón, con toda el alma, con todas las fuerzas? Allí está Él en la Eucaristía, para que lo adoremos. ¿Queremos amarlo sobre todas las cosas? Allí está Él en la Misa, para que la vivamos con Él y recibamos la fuerza para caminar cada dia.

Pero Jesús no nos recordó sólo un mandamiento, sino dos. Y también en la Eucaristía podemos encontrar al prójimo. Cristo se nos entrega en comunión. Al recibir su Cuerpo, nos volvemos uno con Él. Y también aplica para todas las demás personas que lo reciben en comunión. Si yo soy uno con Cristo tambien el otro es uno con Cristo o la otra es una con Cristo, todos somos parte del mismo cuerpo y Cristo es la cabeza (cf. Col 1,18). Por eso, también tengo que amar a mi prójimo: ¡Cristo está en Él! Incluso si vivimos en un pais no cristiano, nuestro testimonio de llevar a Cristo en nuestra pequena humanidad, en un corazon llego de defectos se convierte en un gran signo de la presencia de Dios entre los hombres. Porque como dice San Pablo en 2Cor.12,10 “ porque cuando me siento debil, entonces es cuando soy fuerte.”

Cada vez que vamos a Misa, cada vez que hacemos una visita a la Eucaristía, podemos vivir este mandamiento. Cuando pasamos a comulgar, podemos recordar que Cristo también está en los demás. Y así, podremos escuchar esa voz en nuestro interior que nos susurra: “No estás lejos del reino de Dios”.

  • Gloria Enciso
  • 03 Noviembre 2024
  • Visto 262 veces