"Jesús es constantemente provocado por sus adversarios. Lo espían y lo interrogan para atraparlo en un error. Hoy, la pregunta es: ¿Cuál es el mandamiento más grande? En el judaísmo, esta cuestión era realmente importante debido a la multiplicidad de los preceptos de la ley: 613 en total, de los cuales 365 son prohibiciones, según el número de días en el año, y 248 son mandamientos, según el número de órganos del cuerpo humano. Era necesario separar lo esencial de lo secundario y resaltar el precepto que sirve de base a toda la Ley.
Pero, ¿qué entiende Jesús cuando habla del amor al prójimo? San Lucas narra el mismo episodio sobre el que estamos reflexionando, y añade que el experto en la ley, sorprendido por el deber de amar no solo a Dios sino también al prójimo, pregunta a Jesús: "Pero, ¿quién es mi prójimo?" y Jesús responde con la parábola del buen samaritano, donde el prójimo no es aquel que está herido, cerca de nosotros y necesita ayuda, sino aquel que se acerca y se convierte en prójimo de quien está en dificultades. Y esto sin tener en cuenta la nacionalidad, la religión, la clase social o el partido político. Lo que cuenta es la necesidad de la persona de ser ayudada y salvada.
El amor de Dios y el amor al prójimo están en el corazón del Evangelio. Todo para nosotros, los cristianos, debe estar orientado hacia el amor de Dios y del prójimo: la oración, la escucha de la palabra de Dios, los sacramentos, la Eucaristía, no tienen sentido si no apuntan a hacer crecer en nosotros el amor de Dios y del prójimo.
Jesús utiliza el futuro "Amarás...", como si nos diera tiempo. Es posible que no podamos amar de inmediato de esa manera, a voluntad. Entonces, es como si Jesús nos dijera: "No teman, si realmente lo desean, lo lograrán paso a paso, levantándose después de cada caída. No los dejo solos". Dios camina con nosotros, a nuestro ritmo. Poco a poco, con altibajos y avances, tratando de dar siempre lo mejor de nosotros mismos, crecemos en el amor. Siempre podemos dar un paso más en el amor.
De hecho, Jesús nos enseña con su vida que el amor no excluye ni siquiera a los "enemigos": "Pero yo les digo: amen a sus enemigos y oren por los que los persiguen, para que sean hijos de su Padre celestial, que hace salir su sol sobre los malos y los buenos, y envía lluvia sobre justos e injustos."
En un mundo en el que a veces se asocia el nombre de Dios con la venganza o incluso el deber del odio y la violencia, este es un mensaje de gran relevancia y significado muy concreto."
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Silvia Marsili
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29 Octubre 2023
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