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Misioneras de María
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El poder del AMOR


Dios amó tanto. El ágape, a diferencia del amor apasionado y egocéntrico, es un amor de predilección que busca el bien del otro, y su fuente está en Dios que ama primero (1 Juan 4,19). Este ágape es Dios, está en el Padre, es la propia naturaleza de Dios (1 Juan 4,7.16). El ágape también está en el Hijo (Romanos 8,35-39) que ama al Padre como es amado por él (Efesios 1,6), y así como él, el Hijo también ama a los hombres (Juan 13,1; 14,21). El ágape también es don del Espíritu Santo (Romanos 15,30) derramado en el corazón de los creyentes.

Desde aquí sabemos por qué Dios ama al mundo de manera tan total y gratuita. El "mundo" en Juan se refiere a los hombres en su conjunto, así como a los hombres en cuanto se oponen a la luz divina. En ese diálogo nocturno, Jesús comunica lo esencial de la fe y dice que: Dios amó tanto al mundo... Creemos que esto es una realidad, una certeza, porque el Señor mismo nos lo asegura en Isaías y en muchas otras partes de las Sagradas Escrituras: "Eres mío... eres valioso a mis ojos, porque eres digno de estima y te amo" (Isaías 43,4).

Para entregar a su Hijo. Este mundo es amado por Dios al punto de enviar a su Hijo: Dios Padre entrega lo más precioso que tiene para que podamos experimentar cuánto nos ama. Este amor de Dios entra en la historia y se convierte en la historia de este mundo; Dios penetra en lo más profundo de la naturaleza humana, Él mismo se hace hombre (Juan 1,14). Este es el plan que se realiza a través del envío del Hijo al mundo y al cual es necesario responder en la fe por parte del hombre para experimentar la vida de Dios.

Porque todo el que cree en él... Al igual que a Nicodemo, hoy también se nos invita a emprender este camino de conversión con la gracia del Espíritu Santo que nos da la fe. Es precisamente a través de la fe que el hombre puede aceptar o rechazar este amor de Dios; aceptar o no a la persona de Jesús, optar por la vida o la muerte, elegir la luz o las tinieblas. La luz de Jesús es tan penetrante que derriba toda seguridad humana y todo orgullo, incluso el más oculto. Y aquellos que se dejan iluminar por esta luz, aceptan a Jesús como persona y dan cabida a un amor que los trasciende, encuentran y "poseen la vida", un "tesoro precioso" que nadie puede darse por sí mismo.

Para que el mundo se salve... La misión de Jesús es llevar a los hombres la "vida eterna", es decir, no la "muerte-perdición" sino la salvación a través de la vida, muerte y resurrección de Jesús. Él vino entre nosotros con una única fuerza, la del Amor-Crucificado que es la esencia del amor divino. La muerte en la cruz de Cristo, según Juan, revela al mismo tiempo quién es Dios para nosotros y quiénes somos nosotros para Él. Es Cristo, el rostro de Dios Padre, quien seduce, fascina y convence al mundo y a los pecadores. Es el "poder del amor" capaz de abrir nuevas ventanas de diálogo con el mundo y la sociedad. Es necesario convencernos de que el amor es la única verdad de Dios y del hombre de la cual el mundo tanto necesita, porque este Amor no condena sino que perdona, no rechaza sino que abraza y acoge, no cierra sino que abre y libera, nunca se cansa sino que permite esperar contra viento y marea, siempre a favor del pecador.

  • Reyna Paz Hernández
  • 04 Junio 2023
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