Skip to main content

Misioneras de María
XAVERIANAS

Podcast

Turbación y paz


La turbación es un sentimiento tan humano que incluso Jesús lo experimentó profundamente, como lo testimonia Juan: ante la muerte de la familia de Lázaro (11,33), ante la pasión inminente (12,27) y la traición de uno de sus discípulos (13,21). También los discípulos están turbados, no solo por la pasión del Maestro que sienten cercana, sino también por la percepción del fracaso de su misión: el adelgazamiento de las multitudes, el crecimiento de los oponentes, su poder de muerte.

En el pasaje de hoy, Jesús les invita a no dejarse dominar por la turbación. No les asegura que todo saldrá bien: no les da ninguna garantía de éxito en su obra ni en la de los discípulos. O mejor dicho, sí: la garantía del destino final. Él se va y les preparará un lugar para que estén donde él está. Y él está en el Padre. Allí está el descanso, allí la fuente de donde venimos, la roca que nos une, el puerto de nuestra peregrinación.

Pero en cuanto a la etapa intermedia, desde hoy hasta ese día, no hay garantía más que la presencia de Jesús y la del Padre: si él mismo, Jesús, es el camino, la verdad y la vida, significa que está con nosotros, hace camino con nosotros, es el aliento vital de nuestro existir, la luz que anhelamos como centinelas en la noche, y al mismo tiempo el compañero de camino. 

Para aquellos que creen, esto es suficiente, a pesar de los altibajos de la vida, que como las tormentas sacuden la superficie pero no las aguas profundas. Esta es de hecho la prueba: creer. El verbo aparece cinco veces en el pasaje de hoy. Creer en Jesús es creer en el Padre, del cual él es la imagen completa. Es entrar en el misterio de esas palabras tan conocidas: "Yo soy el camino, la verdad y la vida".

Mientras los días de Pascua se aceleran hacia su conclusión en Pentecostés, el Evangelio de hoy vuelve a este aspecto fundamental y hace a cada uno la pregunta: ¿crees tú en Jesús? Si crees que es el camino, ¿por qué te obstinas en seguir tus propios caminos y los que te indica el mundo? Si crees que es la verdad, ¿por qué te alejas tanto de sus palabras para sumergirte en mil otras? Si crees que es la vida, ¿por qué bebes de cada charco? Hermano, hermana, es hora de que hagamos un balance, de que retomemos nuestra vida para que realmente se convierta en vida. Que su invitación llena de belleza nos encuentre dispuestos.

"Que nada te turbe, que nada te espante. Todo pasa, solo Dios no cambia. La paciencia todo lo alcanza. Quien tiene a Dios no le falta nada: solo Dios basta!" son las conocidas palabras de Santa Teresa de Ávila.

  • Teresina Caffi
  • 07 May 2023
  • Visto 375 veces