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Misioneras de María
XAVERIANAS

Podcast

En el silencio, Aleluya!


Como en el Evangelio de Juan, en Mateo la ida de las mujeres al sepulcro no está motivada por una unción que completar. María de Magdala y María madre de Santiago y José, testigos de la crucifixión (27,56), van, dice Mateo, a "contemplar", mirar largamente esa tumba que contenía el cuerpo del Maestro, de su Señor crucificado.

Esto es lo que la Iglesia hace en el Triduo Pascual, donde el silencio es tan fuerte como la palabra, eco del silencio de Jesús que va al matadero como un mudo cordero. Un largo silencio de adoración ha seguido a la Cena del Señor del Jueves Santo y dado inicio a la celebración del Viernes, para extenderse a todo el Sábado Santo, el Gran Sábado, como lo llaman los Orientales.

Ante tal muerte no hay explicaciones adecuadas, excepto el silencio que "contempla" el misterio inaudito de aquel que dio su vida porque lo quiso, de aquel que nunca midió el amor recibido, sino que lo dio abundantemente, locamente, incluso por aquellos que lo negaban, lo traicionaban, le infligían indiferentemente todo tipo de sufrimientos. ¡Y era el Hijo de Dios, su imagen perfecta!

Antes de cantar aleluya, para poder cantarlo, también nosotros pasamos una parte de la noche delante de la tumba de Jesús, aquietamos las palabras, apagamos las redes sociales. Quién sabe si otras lógicas no puedan empezar a habitar en nosotros, quién sabe si en nuestra desolación no se crea el espacio para que un ángel venga a sacudir junto a la tumba de Jesús también la nuestra, se siente sobre la piedra y nos diga: "Salid, salid con Aquel que ha resucitado, haced nuevo el mundo, haced reinar la vida! Y que nunca sea a costa de la vida de los demás, sino de nuestra vida entregada".

  • Teresina Caffi
  • 08 Abril 2023
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