Desde su antigua experiencia religiosa y enraizados en su cultura milenaria, nuestros abuelo/as han experimentado la presencia y la acción del Espíritu de Dios, Aquel que da aliento de vida, que crea vida, que permanece y mantiene la vida. Uno de sus Nombres es TEOIHYOTZIN “DIOS-ALIENTO”.
Desde antiguo, el símbolo que se usó para expresar la presencia de este Espíritu Divino es el Huitzitzilin o HUITZITZILTZIN, en lengua náhuatl designa al “Colibrí”. Del pico espinoso de esta diminuta y hermosa ave, sale el aliento vital que genera cuanto existe entre el cielo y la tierra.
El Espíritu Divino-Colibrí está en continuo movimiento en el viento, es quien danza sobre el viento, es quien puede dirigirse hacia las cuatro direcciones teniendo como vehículo el viento; es quien jugando y danzando trasciende al viento. Es quien se nutre exclusivamente de sabiduría y verdad, simbolizadas en el néctar de las flores.