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Misioneras de María
XAVERIANAS

Valió la pena

419
21 Septiembre 2021

La fiesta de San Mateo apóstol y evangelista nos invita a cuestionarnos.  

Mateo era recaudador de impuestos, un hombre rico, sin escrúpulos, temido y odiado, como se odia a quien se hizo rico pisoteando a los demás.

Mateo estaba realizando su proyecto: hacerse rico aunque esto implicaba ser pecador.

Pero un día pasó algo inesperado: un hombre acompañado por unos pordioseros, seguramente pescadores, a los cuales Mateo no podía sacar ni un centavo, llegaron en la plaza de Cafarnaún.  

El recaudador sabía que aquel hombre podría ser Jesús; había oído hablar del Nazareno que estaba “jugando” a ser un místico, un profeta, pero él, Mateo, no tenía tiempo para ocuparse de estos chismes.

El Nazareno se acerca al banco de impuestos. Mateo se esperaba unas palabras de desprecio, como seguido solía recibir por los devotos que iban a la sinagoga y, pasando junto a él, escupían en el suelo.

Pero una mirada se encuentra con la suya, una sola palabra: «Sígueme».

Una propuesta absurda: dejar la mesa, su seguridad, su proyecto, su fuente de ganancia. Mateo hubiera querido hacerle mil preguntas: ¿Para qué? ¿A prueba? ¿Por cuánto tiempo? ¿Cuánto voy a ganar?

No, no hubo tiempo, aquellos ojos lo atraparon; dejó a un lado su mesa y su dinero y, sin saber nada de lo que iba a pasar se levantó y siguió a Jesús.

Mateo no es un hombre convencido sino seducido. Solo un hombre seducido puede confiar y tener el valor de dejarlo todo.

¿Nosotros tenemos la valentía de ir contra corriente, contra la lógica del mundo para seguir a Jesús?

¿Cuál es la mesa que el Señor hoy nos invita a dejar?

Para realizar nuestra vocación, cualquiera sea, siempre hay que dejar algo.

Mateo escribe esta página treinta años después. Hoy nos está diciendo: “¡Valió la pena! Sin saber nada dejé todo: riquezas, poder, proyectos y seguí al loco Nazareno. Pero créeme, ¡Valió la pena!

Que también nosotros podamos dejarnos atrapar por la mirada de amor de Jesús y seguirlo. Solo estando con Él podemos descubrir y conocer a un Dios que es más grande que nuestros límites, que nuestro pecado, que nuestro corazón.

¡Así que animémonos a levantarnos de nuestra mesa y sigámoslo!

Cecilia Zafferri

Originaria de Parma, Italia. Cecilia Zafferri, . dopo la laurea in Scienze e Tecnologie Alimentari e una esperienza lavorativa entra nelle Missionarie di Maria Saveriane. In seguito alla Prima Professione trascorre due anni a Roma per completare gli studi Nel 2014 parte per il Messico. Dove è rimasta per quasi 10 anni. Ora si trova in Italia a Parma