Paoline Jaricot. Con su riqueza y su pobreza, se convirtió en amante de Jesús, misionera de la Iglesia, hermana de los pobres e instrumento de la fraternidad universal. Fe, Oración y Misión fueron los caminos que guiaron la vida de Pauline Jaricot hasta su muerte. Tan rica como era, aceptó la pérdida de todo para ganar a Cristo y hacerlo conocido y amado por todos, cerca y lejos.