4 dones de san José que también pueden ser nuestros
José es «hombre justo» (Mt 1,19). La justicia de José consiste en que no quiere dar su nombre a un niño cuyo padre no conoce; pero también en que, por amor y compasión, rechaza entregar a María al riguroso procedimiento de la lapidación. Es imagen, José, de la justicia divina: va más allá de la ley, actúa con misericordia, busca el bien y la vida para la persona.
San José, Custodio de María y Jesús. Esta es su vocación y misión.
Dios mismo le confió la custodia de sus tesoros más preciosos, su Hijo el reconciliador de la humanidad, y su Madre. Sabemos que los dones los recibimos de Dios, pero es responsabilidad nuestra cooperar con la gracia para hacerlos fructificar. San José fue un hombre que a lo largo de su vida cooperó con la gracia, por eso fue capaz de responder a lo que Dios le pedía.
José vive su misión con discreción, con humildad, en silencio, pero con una presencia constante y una fidelidad total, aun cuando no comprende. En seguida desaparece de los relatos evangélicos, pasando desapercibido. Sabe actuar pero en un segundo plano, sin figurar ni acaparar protagonismo.
Que importante es saber actuar así en la vida cristiana: buscar solo la gloria de Dios y no la nuestra.
San José vive su vocación en constante atención a Dios, abierto a sus signos, disponible a su proyecto». José es ejemplo de fidelidad a la Palabra, sabe escuchar a Dios y está pronto para hacerlo en cualquier situación.
Que el Señor nos conceda adquirir los dones y las cualidades de san José para vivir plenamente nuestra vocación y misión.






