Dejándonos sorprender por las nuevas redes
No lo hagas por los jóvenes, sino con los jóvenes: este es el compromiso que las Misioneras Xaverianas hemos buscado de llevar a cabo desde que la pandemia nos hizo quizás más atentas al mundo de la juventud, a través de las redes sociales y sus plataformas. Nos preguntamos qué estaban viviendo en este período difícil, cómo podríamos acercarnos a su realidad y cómo dejar que los jóvenes nos instruyan en esta realidad. Así que decidimos acercarnos y habitar el "continente digital" que sigue siendo ajeno. Somos misioneras, y esta vez la "tormenta", que agobió a todos, nos obligó a utilizar nuevas "redes", a "navegar" hacia costas diferentes e inesperadas, y en la debilidad nos llamó a hacernos más unidas entre nosotras ...
Empezamos a contactar con algunos jóvenes italianos en "zoom", de sur a norte, los que frecuentamos, y ellos traían otros, sin más pretensión que buscar un espacio para el diálogo y la escucha ... Sí, sobre todo para escuchar, que, como dice el Papa Francisco, la Iglesia está realmente endeudada con ellos.
Los mismos jóvenes lo han pedido, deseando un lugar poco estructurado, un intercambio libre sobre temas de actualidad, o cercano a la sensibilidad juvenil, urgiéndonos en esa especificidad en entender y acoger el sentido profundo del Evangelio desde el compartir. Expresaron su agradecimiento por la modalidad de una presencia discreta e intercultural, vislumbrando en nuestros rostros las historias dedicadas a otros países y pueblos, a los que miran con curiosidad y afán de conocimiento.
No olvidemos que estamos en contacto con dos tipos de generaciones, las denominadas "Milenio" y la generación de "Cristal", ambas muy ligadas a los sentidos, y cuya sensibilidad y transparencia hay que tener en cuenta. Tienden a no estar encerrados en sí mismos, sino que quieren salir de su mundo. Muchos también tienen la oportunidad de viajar y quieren conocer diferentes realidades. Para nosotras su apertura es un desafío, porque muchas veces también está ligada a la inconstancia y la búsqueda continua de lo nuevo, pero es sobre todo una oportunidad para ofrecer una nueva ventana a la misión. Es una generación que ya tiene esta sensibilidad, no la formamos, y no podemos dejar de potenciarla, sabiendo que muchos tienen lo digital como espacio donde poder "ir más allá" sin viajar.
Es interesante ver que incluso la organización de Missio Giovani en Italia (del CEI) está intentando, con motivo de la preparación del Festival de la Misión del 2022, crear un "hermanamiento digital", es decir, reunir a grupos de Jóvenes italianos con grupos de jóvenes de las distintas misiones, a través de la mediación de los misioneros, sin excluir en las futuras experiencias encuentros presenciales.
Esta iniciativa nuestra en las redes sociales, que comenzó en Italia, luego luego fue realizada en Brasil, México, y próximamente está planeada para los Estados Unidos, teniendo en cuenta los diferentes contextos culturales y sociales. Nos gustaría que estos jóvenes de diferentes naciones algún día se contactaran entre ellos. En el último encuentro de intercambio y verificación entre nosotras hermanas (16-6-2021) intentamos involucrar a las animadoras y colaboradores de la animación misionera. Esto también nos ayuda a caminar juntos en familia, con la confianza de que mientras caminamos abrimos camino.
Agradecemos a los jóvenes que nos están dando vitalidad y nuevos sueños con ellos para el futuro. Esto también nos impulsa a la seriedad de nuestra formación para habitar este nuevo continente. Si al menos logramos poner en marcha iniciativas con ellos para mejorar nuestro mundo (los primeros frutos se vieron en México tras el encuentro de jóvenes sobre las pasadas elecciones políticas) ya estamos cumpliendo una misión, fomentando su creatividad y su potencial humano y Cristiano. https://www.saveriane.it/es/news/spazio-giovani/2642-entre-desilusi%C3%B3n-y-esperanza
Finalmente, nos sorprendió que estos jóvenes quieran vernos y escucharnos hablar de la misión, en un momento en el que todos parecen (también por la necesidad del momento histórico) interesados en defender sus propias fronteras vitales.
Ahora solo tenemos que encomendar al Señor estas pequeñas semillas nuestras sembradas en el suelo digital, para hacerlas crecer a lo largo del camino.






